Cannes, día 3: Bong y Mundruczó

El Festival de Cine de Cannes estrena una de las primeras películas producidas por Netflix que ha generado la polémica este año en Francia. El pase de prensa de Okja, de Bong Joon Ho, que convocó a gran número de periodistas acreitados, lo que obligó a habilitar una segunda sala de proyección, arrancó con una pitada cuando sobre la pantalla apareció el nombre de Netflix. La del surcoreano es una de las dos producciones televisivas de Netflix que compiten en Cannes, lo que generó unas polémicas declaraciones del presidente del jurado, Pedro Almodóvar, que defendió las proyecciones en salas de cine. Pero para el cineasta asiático solo el hecho de que el español vea la película ya es suficiente.”Solo puedo decir que estoy muy contento de que (Almodóvar) vea la película esta noche (…) Pase lo que pase, el hecho de que la vea y hable de ella, ya me hace sentir muy honrado“, afirma el realizador en una rueda de prensa. Once años después de The Host, el director surcoreano Bong Joon Ho regresa al cine fantástico con una fábulo satírica que profundiza en la parte animal que habita en cada ser humano y narra el amor incondicional de una niña por una inofensiva criatura de las montañas, comprada por una multinacional. La segunda película del día a competición es Jupiter’s Moon, de Kornél Mundruczó -premiado en 2014 con White God en “Una cierta mirada”-, un largometraje con una estructura híbrida, con trazos fantásticos, que aborda la candente actualidad de los refugiados. “Se necesita tiempo para entender lo que hemos visto, decidir si lo creemos o no“, reconoce Mundruczó, que explica que su intención es dirigirse “directamente al alma del espectador“. Fuera de competición se proyecta Visages, villages, un paseo de Agnès Varda JR por las carreteras francesas, visitando los pueblos franceses y hablando con sus habitantes.