La montaña rusa, de Emilio Martínez-Lázaro

La montaña rusa, 2012, 110 min. (España)
Alta Classics
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Dirección: Emilio Martínez-Lázaro
Intérpretes: Verónica Sánchez, Alberto San Juan, Ernesto Alterio, Ara Malikian, Luis Bermejo, Sara Martín, Cristina Zapata, Marisa Zapata, Gabriel Chamé
Guion: Daniela Fejerman, Emilio Martínez-Lázaro
Fotografía: Teo Delgado
Música: Roque Baños
Montaje: Iván Aledo
Producción: Carlos Bernases

Comedia romántica sobre el sexo, el amor y sus muchas y complicadas combinaciones. Tres amiguitos de la infancia que vuelven a encontrarse muchos años después: una mujer y dos hombres. Un triángulo: en un vértice, el sexo; en otro, el amor; y en medio… nuestra protagonista hecha un lío.

Dirige Emilio Martínez-Lázaro (Madrid), quien estudió el bachillerato con los jesuitas, y Física en la Universidad Complutense. Escribió crítica de cine en las revistas Griffith y Nuestro Cine. De 1968 a 1971 dirigió cortometrajes y mediometrajes en precarias condiciones técnicas. A continuación dio sus primeros pasos en el cine profesional colaborando con Jesús Franco en diversos cometidos y con Gonzalo Suárez como ayudante de dirección. En el año 1973 realizó reportajes de actualidad en televisión. Como guionista ha trabajado para Jesús Franco, la productora Profilmes, Carlos Aured, León Klimowski, Mur Oti, Alfonso Ungría, Ricardo Franco y Elías Querejeta. También para Televisión Española adaptando a Dostoievski.

Su filmografía filmografía se completa con Las palabras de Max (1977), que consiguió el oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín, Sus años dorados (1980), Lulú de noche (1985), El juego más divertido (1987), Amo tu cama rica (1991), Los peores años de nuestra vida (1994), Carreteras secundarias (1997), La voz de su amo (2001),  El otro lado de la cama (2002), Los 2 lados de la cama (2005) y Las 13 rosas (2007).

Según el director “nos gustaba imaginar que Nabokov hubiera sonreído ante este planteamiento de ficción. Y también su denostado Freud. Lo cierto es que a Daniela y a mí nos hizo gracia, y probamos a ver adónde nos conduciría. Se trataba de partir de las fantasías infantiles sobre la sexualidad y la vida adulta, ese mundo que de niños se nos antoja algo tan misterioso e incomprensible. Y de ver cómo esas fantasías infantiles generan expectativas, se convierten en aspiraciones secretas que nos acompañan durante años. Y cómo esas expectativas se van viendo defraudadas por la realidad de la vida adulta“.

No es esta la primera vez que el director colabora con Daniela Fejerman. Hace años escribió con ella y con Inés París un guión que no llegó a rodarse. Martínez-Lázaro añade que “me gustan mucho sus tres películas, especialmente la primera, A mi madre le gustan las mujeres, y la tercera, 7 minutos. Daniela me pidió que leyera el guión de esta última y colaboré con tres o cuatro cosillas. Así que ya sabíamos que nos íbamos a entender. Lo que más nos costó encajar en el guión fue la culpabilidad de Ada, que fue surgiendo poco a poco hasta dar sentido a la segunda parte de la película y ayudar a terminarla. También había que suavizar y hacer más cercano el personaje de Ernesto Alterio, para que no quedara como un monstruo. Lo que hicimos fue invertir los deseos de la pareja en lo más alto de su romance. Ada tomaba el lugar de Lorenzo y viceversa. Esto nos proporcionó buenas situaciones de comedia. Creo que también a Daniela el humor le parece una forma superior de expresión. Después de rodar Las 13 rosas, donde tuve que batallar con demasiadas actrices y situaciones y figurantes, parece que la vuelta a la comedia romántica, con esta historia tan pequeñita, casi sin ambientes, con tres personajes nada más ante la cámara, debería haber sido una liberación. Nada de eso. Esta película, con su parte dramática, con sus escenas de sexo, pero sobre todo con su ironía, difícil de manejar en medio del alud de sentimientos, ha sido muy complicada de hacer. Si no hubiera tenido unos actores tan buenos, y no la hubiéramos preparado tanto, habría salido muy mal“.